La paralización de la planta de Granja Tres Arroyos en Capitán Sarmiento abrió un escenario de fuerte incertidumbre laboral y económica en la ciudad. Cerca de mil trabajadores quedaron afectados por la suspensión de actividades y al menos 300 ya recibieron telegramas de despido.
El impacto excede a la fábrica. En una localidad de alrededor de 15.000 habitantes, comerciantes, prestadores de servicios y vecinos advierten que buena parte de la actividad económica depende directa o indirectamente del funcionamiento de la planta. Las familias de los trabajadores comenzaron un acampe frente al establecimiento para reclamar definiciones sobre salarios, despidos y continuidad laboral.
La situación venía deteriorándose desde fines de 2024. Según testimonios recogidos por el medio, la empresa había acordado una reducción salarial del 9% a cambio de compensaciones en cuotas, aunque solo se habrían abonado dos. En los meses siguientes, los sueldos comenzaron a pagarse de manera fragmentada y también se acumularon deudas por aguinaldos y salarios.
El municipio anunció asistencia alimentaria para los hogares más afectados y comenzó gestiones con empresas de servicios públicos y obras sociales para acompañar a quienes quedaron sin ingresos. La intendenta Fernanda Astorino también mantuvo contacto con trabajadores durante las protestas.
Entre comerciantes y prestadores locales existe preocupación por una posible caída del consumo si la planta permanece cerrada durante un período prolongado. La escasez de alternativas laborales en la zona aumenta el temor de que el conflicto tenga consecuencias más amplias sobre la economía de Capitán Sarmiento.

